PARA LA REFLEXIÓN, EL DIÁLOGO Y EL ENCUENTRO

Para que los muertos descansen en paz y quienes sobrevivimos podamos encontrarnos, sin legar a las generaciones futuras conflictos que nos separan hace años.

Quienes integramos organismos de seguridad, policiales y fuerzas armadas, formados en la disciplina, el respeto a la jerarquía y la uniformidad; verticalistas, voluntaria y legalmente subordinados a la obediencia de las instituciones políticas y sus autoridades, autónomos exclusivamente en el pensamiento y los sentimientos, nos expresamos a través del presente documento.

Lamentamos y condenamos la resolución por la cuál la Dirigencia decidió transformar a muertos, en desaparecidos.

Quienes gobernaron entre 1973 y 1983 debieron explicar, fundamentar y justificar la tragedia de la guerra. Pese al asedio jurídico, mantener silencio sobre la década de los setenta ya no es prudencia, es inacción.

Las resoluciones políticas deben afrontarse y las responsabilidades asumirse. El silencio imprudente no sana, no favorece ni aporta a la verdad. La conducción de entonces no evidenció las virtudes que es legítimo esperar de los líderes. No afrontó su responsabilidad ante la tragedia, mantuvo un silencio que limita, confunde la verdad y nos impone el riesgo de repetir lo que no debiera repetirse.

Mediante ese silencio eludió pagar costos, reconstruir la historia, explicar, entender y aprender de la tragedia. Con él se ha negado a quienes combatimos en tiempos y circunstancias impuestos, una consideración que no merecimos perder por hechos de guerra, protagonizados en cumplimiento de mandatos y en defensa de la Patria.

Sentimos que la comunicación de estas convicciones personales constituye un deber cívico, espiritual y humanitario. No propone negociación o pacto alguno; no persigue beneficios personales; no constituye una estrategia que pretenda influir en ningún proceso jurídico en trámite o finalizado. Buscamos proceder como se debe, confortar a quienes podamos, sumarnos modesta pero activamente, al esfuerzo de muchos que intentan superar el pasado y contribuir al encuentro.

Los firmantes, con su jerarquía al 9 de febrero de 1975 fecha en la cual el Poder Ejecutivo Nacional ordeno el inicio de la “Operación Independencia”, por ese entonces jóvenes ciudadanos llenos de ideales, lealtad y confianza en las autoridades e instituciones, nos sentimos en la necesidad de contribuir a terminar con un silencio que ensordece y confunde. Proponemos aprender del pasado, afrontando el futuro con la fuerza liberadora de la verdad posible.

Los actores podríamos contribuir a explicar la tragedia por lo que, dadas las condiciones, nos comprometemos en sumarnos a un esfuerzo colectivo que, consideramos impostergable.

En cuanto al perdón adeudado a las familias que aún padecen la incertidumbre por el destino de los suyos; a los hijos de todos los muertos, víctimas inocentes de una guerra de la que sufren sus secuelas; a los combatientes y militantes que no niegan sus responsabilidades; a las víctimas de hoy y a sus familias, a todos, humildemente, les solicitamos su intercesión ante Dios, nuestro Señor, para favorecer una actitud que nos reconcilie en el encuentro

A quienes no profesen fe religiosa alguna, apelando a sus valores y sentimientos, les solicitamos que intenten perdonar un silencio, desde hace mucho tiempo ya sin fundamentos y el daño que nuestras limitaciones o errores pudieron haber contribuido a ocasionar.


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Ejército Capitán Maderna Horacio H.; Teniente 1ro Moore Adolfo E.; Teniente Ceballos Mario E.; Subtenientes Delledone Miguel L., Alsina Carlos E., Treglia Enrique A., Linari Luis, Guevara Aníbal A., Alsina Gustavo A., Ferreyra Carlos A.; Cabo 1ro Flores Vicente, Cabo Cadete Videla Eduardo C.; Armada Tenientes de Fragata Rodríguez Miguel A., Moreira Aristóbulo, Donda Adolfo M.; Aspirante Carrillo Carlos; Fuerza Aérea Cabos 1ro Scali Daniel, Rulli Mario; Aspirante Flores Julio Narciso; Gendarmería Nacional 1er Alféreces Rivero Ernesto; Alférez Pereyra Eugenio, Sub Alférez Cardozo Guillermo, Cabo 1ro Granillo Nicolás; Policía de Córdoba Oficiales Ayudante Yanicelli Carlos A., Jabour Yamil; Oficiales Sub Ayudante Molina Juan Eduardo, Perrin Ricardo, Bustos Pedro Nolasco; Cabo 1ro Flores Calixto Luis; Cabo Ayala Juan Domingo; Agentes Lucero Alberto Luis, Brocos Rubén Osvaldo; Policía de Buenos Aires Agentes Seisdedos Héctor, Cozzani Norberto; Policía de Mendoza Oficial Sub Ayudante Garror Antonio I.; Policía de Santa Fé Oficial Inspector Altamirano Carlos U.

Para comunicarse: enrique@verdadposible.com.ar

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Ciudadanos integrantes de fuerzas armadas y de seguridad hemos suscripto este documento, muchos mas nos acompañan en la espera de la evolución de los acontecimientos (la “amenaza jurídica” no es solo una preocupación, particularmente para algunos sectores de la sociedad, es una triste realidad sufrida con “hechos”), relativizando conveniencias personales y posiciones dogmáticas. Muchos han ayudado a tratar de sintetizar en pocas palabras años de historia, sentimientos, pensamientos y deseos. “Verdad posible” pretende expresar con humildad que la verdad puede ser tan relativa como las diversas ópticas, tan posible como la factibilidad material de obtenerla, tan materializable como la disposición espiritual para aceptar la ajena, la consideramos tan necesaria como para no propiciar dilaciones. Publicamos lo que soñábamos saldría a la luz como una solicitada en medios de comunicación pública y masiva. Las posibilidades económicas y las prioridades materiales no nos permiten afrontar los requerimientos para hacerlo por ese medio Por ello lo haremos mediante los democráticos y accesibles recursos que brinda la web. Podrá ser visto por todos quienes quieran verlo, constituirá la comunicación oficial de quienes pensamos y sentimos de esta manera. El sutil límite entre lo deseable y lo posible. Comunicaremos así, esfuerzo, intenciones y esperanzas; la repercusión que se obtenga y seguramente no resolverá lo esencial, será el aporte que podamos brindar, nos indicará los pasos futuros. Seguimos ilusionados en contribuir a recuperar este bello país de convivencia, posibilidades y esperanzas, para lo cuál no podemos dejar de hacer un esfuerzo, aún a costa de arriesgarnos a un fracaso. En la esperanza que no se vislumbre en esta acción otro objetivo que la búsqueda de un “bien común” que nos supere y pueda ser aprovechado a futuro, esperamos contar con la comprensión, la indulgencia y el aporte necesario para consolar, aprender, rendir tributo y aportar positivamente, esperando ayuda en la difusión y explotación de este modesto pero difícil paso, saludamos con respeto y el fraterno afecto que nunca debió mancillarse.